Paso 1:
Amasamos los ingredientes de la masa de agua hasta obtener una masa lisa, que no se pegue en las manos, haremos dos bolas iguales y las dejaremos tapadas que reposen unos 30 minutos, mientras hacemos la masa de grasa.
Para la masa de grasa, trocearemos la mantequilla y con la yema de los dedos iremos mezclándola con la harina, hasta obtener una masa fina y lisa.
Aplanamos una bola de la masa de agua y ponemos encima una bola de masa grasa, envolvemos una masa dentro de la otra, cerramos bien y dejamos la unión en contacto con la mesa. Sobre una superficie enharinada, con el rodillo formamos un óvalo de un grosor de unos 3 mm.
Enrollamos el óvalo de masa sobre sí mismo, volvemos a aplanar con el rodillo y volvemos a enrollar. Disponemos de un cilindro formado por muchas capas de masa, una espiral. Con un cuchillo afilado cortamos rodajas de 1 centímetro de grosor. Cortamos toda la masa en discos, cada uno corresponderá a un epok.
Pasamos el rodillo de cocina por cada disco hasta conseguir que quede fino sin que desaparezcan las marcas concéntricas. Rellenamos la masa, la cerramos con un cordoncillo, y las freímos en abundante aceite de oliva hasta que adquieran un bonito color dorado.